Revista PODIUM, enero-abril 2018; 13(2): 109-119

 

El deporte como medio de inclusión en condiciones de vulnerabilidad

Sports as a means of inclusion under vulnerability conditions

Felicia Fernández Pérez1, Laura Caridad Fernández Domínguez2, Fernández Valle Lorenzo3

1Licenciada en Derecho, Especialista en Criminalística. MININT Provincial. Cuba. Correo electrónico: laurac.fernandez@upr.edu.cu
2Licenciada en Cultura Física, Máster en Actividad Física en la Comunidad, Especialista en Psicopedagogía Profesora de Psicopedagogía, Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca». Cuba.
3Licenciado en Psicología, Máster en Psicología. Profesor Auxiliar. Universidad de Pinar del Río «Hermanos Saíz Montes de Oca». Cuba.

 

Recibido: 5 de febrero de 2018.
Aprobado: 5 de mayo de 2018 .


RESUMEN

Esta investigación está relacionada con la integración social de jóvenes que presentan conductas delictivas, a través de las potencialidades que ofrece el deporte para contrarrestar estas dificultades. Por tanto, se propone la actividad deportiva como medio de inclusión en condiciones de vulnerabilidad. En correspondencia con ello, se trazó como objetivo la elaboración de un sistema de actividades, desde el deporte, que favorezca la integración social de jóvenes con conductas delictivas, específicamente para ser desarrollado en la comunidad Cuba Libre, en la ciudad de Pinar del Río, Cuba. Con tales propósitos, se partió del método investigación acción, apoyado en la revisión documental, la observación, la entrevista y el cuestionario. La actualidad del tema se manifiesta en su incidencia en el proceso de incorporación social del grupo poblacional en cuestión, como condición indispensable para la sostenibilidad y perfeccionamiento del modelo socialista cubano. Mientras, la novedad científica radica en las posibilidades que ofrece para su contextualización desde el deporte, considerando la necesaria relación entre el diagnóstico, la orientación y el seguimiento a jóvenes con conductas delictivas. Se refuerza su importancia, de cara al perfeccionamiento de todo el Sistema de Prevención y Atención Social en Cuba, especialmente en el ámbito comunitario.

Palabras clave: Conducta delictiva, integración social, deporte, prevención social.


ABSTRACT

This research is related to the social integration of a group of young people who have experienced determined behaviors after criminal penalties. Considering the strength that sports present to tackle these difficulties is that the author of this work has made use of sport activity as a means of inclusion under vulnerability conditions. In correspondence with it, it was traced as objective to elaborate a system of activities, from the sport, favor the social integration of youngsters with criminal behaviors. The present time of the topic is motivated by these previous reasons, in this very challenging moments for the unity of the Cuban people, the agglutination of all the social sectors as indispensable conditions in the sustainability and improvement of Socialism, includes the process of the youths' social incorporation with criminal behaviors. Their scientific novelty deals with the possibilities that it offers for its adjustment according to sports, considering the necessary relationship among the diagnosis, the orientation and the treatment to youngsters with criminal behaviors. Their importance is reinforced, with the support of the whole System of Prevention and Social Care in Cuba, especially in the community environment it is applied the method investigation action fundamentally. For this aim it was applied essentially methods at empirical level such as: the observation, the documentary revision, the interview, the questionnaire and the experiment. On this base it was carried out evaluations leading to recommend their implementation in other contexts with the purpose of contributing to the social integration of youngsters with criminal behaviors.

Key words: Criminal behavior, social integration, sport.


 

INTRODUCCIÓN

La actividad físico-deportiva, la inserción social y las poblaciones socialmente desfavorecidas son un campo novedoso para las ciencias del deporte, pues como medio de inclusión social ha quedado demostrado que este, además de servir como espectáculo para la diversión, es medio para la obtención de altos logros sociales, en la media que se presenta como un escenario donde se ve involucrado de modo directo o indirecto una gran diversidad de personas, donde no importan las etnias, los credos religiosos, o los estratos socioculturales. Es un fenómeno de máxima relevancia en la vida de las personas que conforman las sociedades actuales.

El deporte como medio de inclusión social es un elemento que poco se ha explotado o aprovechado partiendo del no reconocimiento del mismo como tal. Solamente entidades internacionales como Naciones Unidas y la Carta Europea del Deporte lo han tenido en cuenta como:

   (…) foro de aprendizaje de cualidades como la disciplina, la confianza y el liderazgo o cualquier forma de actividad física que, a través de la participación, organizada o no, tiene como objeto la expresión o mejoría de la condición físicapsíquica, el desarrollo de las relaciones sociales o la obtención de resultados en competición a todos los niveles. (Gutiérrez, 2009)

En esa misma línea, Arboleda (2009) plantea que el deporte, siendo un elemento inmerso en la dinámica social y entendido desde una perspectiva amplia, es un fenómeno multifacético del orden socialcultural, susceptible a cambios históricos y de toda índole. El investigador explica que también ha sido modificado estructural y funcionalmente en respuesta a demandas sociales planteadas en este campo (salud integral, diversión, consumo, políticas sociales) y que, a lo largo de la historia, se generaron modelos, que promovieron variaciones en su concepción, admitiendo acciones de motivo individual como obtención de logros, satisfacción de necesidades, etc.

La pérdida de valores es uno de los principales desencadenantes de conductas negativas en niñas, niños y jóvenes. Este fenómeno se atribuye, en parte, a que valores sociales primordiales no se enseñan ni promueven en la familia, la escuela ni en el medio donde se desenvuelven estas personas. De ahí el interés de analizar el potencial que tienen en la educación básica, la educación física y el deporte, como medios para apoyar y promover el desarrollo de valores sociales positivos. Además, de validar su presencia en el sistema educativo nacional con el propósito de contribuir al desarrollo del carácter, la personalidad, la forma de pensar y actuar la persona.

En tal sentido, cabe destacar que la educación física, por medio de las actividades lúdicas, recreativas y deportivas, proporciona espacios para fomentar hábitos y valores que fortalecen la voluntad para alcanzar una mejor salud física, equilibrio psicosocial y, por consiguiente, una adecuada calidad de vida (Pardo, 2008).

Al respecto, Durán (2012) destaca que el deporte educativo «constituye una verdadera actividad cultural que permite una formación básica, y luego, una formación continua a través del movimiento». De esta última forma de deporte, el autor propone, además, una búsqueda de metas más educativas y pedagógicas, aplicadas al deporte de iniciación, apartándose de los aspectos competitivos del deporte. Por lo tanto, el objetivo es permitir el desarrollo de las aptitudes motrices y psicomotrices en relación con los aspectos afectivos, cognitivos y sociales de la personalidad.

De forma general, la idea es generar un ambiente de inclusión mediante el deporte, ya que la práctica del mismo no supone sólo una actividad física. El deporte permite obtener unos valores, una disciplina y sobre todo un desarrollo personal y social que mejora al individuo en sí; además contribuye a que los jóvenes desarrollen un pensamiento a futuro para poder llegar a ser un profesional y salir adelante del lugar en el que se encuentran, para así poder ayudar a sus familias.

En relación con el tipo de práctica deportiva, conviene señalar que su selección no ha de ser arbitraria y, aunque al final vendrá probablemente determinada por los medios, es necesario conocer las potencialidades para cada una de ellas, de cara a la consecución de nuestros objetivos. Aunque se impone proponer aquellas a priori más atractivas para los jóvenes del barrio, como es el caso del fútbol o el béisbol. La innegable mediatización de los jugadores procedentes de barrios populares que han triunfado profesionalmente hace del fútbol y el beisbol prácticas deseadas por este grupo etario, aunque no siempre de manera realista y educativa.

La delincuencia juvenil es uno de los fenómenos sociales más importantes que nuestras sociedades tienen planteados. Es uno de los problemas criminológicos internacionalmente preferidos desde el siglo pasado, pues las manifestaciones de la conducta que llaman socialmente la atención de forma negativa, por lo general, pueden observarse mejor entre los jóvenes que en la población adulta. Además, es importante tratar la delincuencia juvenil de hoy como posible delincuencia adulta de mañana (Fernández, 2017).

La delincuencia juvenil tiene connotación mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la ciudad industrializada hasta los suburbios de las grandes urbes; desde las familias ricas o acomodadas hasta las más pobres: es un problema que se da en todas las capas sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.

En el caso particular de Cuba, los estudios vinculados a la problemática de la delincuencia juvenil son de vital importancia porque no sólo se atiende al relevante papel que le corresponde a la juventud como sujeto social en calidad de agente de cambio; sino, porque en el orden político, se trata de un fenómeno que atenta contra la tranquilidad ciudadana y de incidencia en el sostenimiento del proyecto social cubano.

La cuestión sobre el concepto de delincuencia juvenil obliga, ante todo, a esclarecer dos conceptos: delincuencia y juvenil.

Siempre se ha considerado que la delincuencia es un fenómeno específico y agudo de desviación e inadaptación. En este sentido, se puede afirmar que delincuencia es la conducta resultante del fracaso del individuo en adaptarse a las demandas de la sociedad en la cual vive. Partiendo de dicha definición, los autores de esta investigación se cuestionan hasta qué punto la conceptualización realmente significa todo o nada, pues se preguntan si se refiere a todas las demandas o a unas cuantas; en ese caso, a cuáles. ¿Realmente puede esperarse que toda persona, sea menor o adulta, se adapte, sin más, a las demandas de una sociedad determinada?

Teniendo en cuenta lo expuesto, se puede definir la delincuencia como el fenómeno social constituido por el conjunto de las infracciones contra las normas fundamentales de convivencia, establecidas en un tiempo y lugar determinados.

Tras analizar el concepto de delincuencia, resulta necesario delimitar el adjetivo de juvenil, es decir, cuándo la delincuencia es juvenil. Vaya por delante que no se puede emplear al objeto de este trabajo el significado etimológico de tal adjetivo, pues, desde este punto de vista, quiere decir lo relacionado con la juventud. Y no es aplicable, decimos, este concepto etimológico, porque dentro del campo de las ciencias penales viene entendiéndose por delincuencia juvenil la llevada a cabo por personas que no han alcanzado aún la mayoría de edad, mayoría de edad evidentemente penal, la cual no coincide en todos los países con la mayoría de edad política y civil; y que supone una frontera o barrera temporal fijada por la conciencia social y legal para marcar el tránsito desde el mundo de los menores, al mundo de los adultos (Savater, 2017).

En resumen, lo expuesto permite afirmar que el término delincuencia juvenil es un concepto eminentemente socio-histórico. En este sentido, se define al delincuente juvenil como una figura cultural porque su conceptualización y tratamiento legal responde a diferentes factores en distintas naciones, reflejando una mezcla de concepciones psicológicos y legales. Técnicamente, el delincuente juvenil es aquella persona que no posee la mayoría de edad penal y que comete un hecho castigado por las leyes.

Se considera que la delincuencia comienza a los 8, 13, 14 ó 15 años de edad, respectivamente. Cuando se fija una edad más tardía, la delincuencia alcanza su punto máximo entre los 13 y 15 años de edad; es un período en el cual el menor tiende particularmente a relacionarse con los otros chicos de su edad.

La influencia del medio en el desarrollo de la delincuencia juvenil es también muy importante, los niños colocados en un medio muy pobre o que viven en condiciones difíciles están fuertemente tentados a descifrar su existencia por el robo o por la búsqueda de consolaciones dudosas. Esta es una de las razones del enorme número de condenas por delincuencia juvenil durante la guerra, las privaciones, los cambios del medio social, la inquietud y el medio, los cuales a su vez son factores que han ejercido una influencia disolvente y han dado un golpe a la vida moral de la sociedad.

Los ambientes donde hay malas viviendas, reina la promiscuidad y la miseria se suele encontrar mayor proporción de delincuentes juveniles.

Estos actos llevan naturalmente a denunciar los errores en la educación, como causa esencial de la delincuencia juvenil.

En primer lugar, la severidad excesiva demuestra que cuando los padres son muy exigentes o estropean al niño a fuerza de quererlo hacer perfecto, hacen nacer la rebeldía en vez de favorecer la honradez. Para estas víctimas de la disciplina fría o brutal pueden llegar a ver en la delincuencia la ocasión favorable para liberarse de toda tutela.

En otros casos, se puede encontrar que hay padres demasiados débiles. La disciplina personal, especialmente el poder de retenerse, de actuar o de privarse de una cosa deseada, debe ser inculcado al niño en el curso de los dos primeros años de su existencia.

Según el Informe sobre Delincuencia y Juventud de la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) (2016), entre el 70 y el 80 por ciento de los delincuentes proceden de familias disociadas, por divorcio, muerte, abandono, alcoholismo o de familias cuyos padres no se entienden.

El niño que ve a su padre y a su madre disputar entre sí, juzga la sociedad en su conjunto sobre el mismo modelo, y llega a creer que él también debe defender violentamente su punto de vista si no quiere ser aplastado.

Uno de los factores que se une en multitud de ocasiones a este proceso es la presión social emanada de un medio o de las condiciones de vida, el ambiente enrarecido sin otras alternativas culturales o la progresiva frustración a lo largo del desarrollo, que va generando unos niveles de respuesta violenta imposibles de contener al llegar a la adolescencia.

Por otro lado, las causas orgánicas se hallan inscritas en la anatomía del delincuente desde su nacimiento. La herencia no siempre es decisiva, pero ejerce constantemente una influencia más o menos favorable, confirmada por los muchos ejemplos ofrecidos por la misma familia. También se le atribuye culpabilidad a las alteraciones físicas o perturbaciones afectivas o de personalidad. Sin embargo, parece más oportuno tener en cuenta el conjunto de los diversos factores que afectan a la conducta del delincuente, y poner de relieve la inter-relación de todas las fuerzas y condiciones, internas y externas, que intervienen en su desarrollo.

La doctrina especializada está haciendo hincapié en los últimos años en la importancia de subrayar los aspectos cognitivos interpersonales en la descripción del carácter del delincuente juvenil, como una prometedora vía tanto para establecer eficaces programas de prevención como para elaborar modelos educacionales que permitan una eficaz reeducación. Juntamente con ello, la mayoría de los estudios descriptivos de la carrera delictiva como los realizados por García. L.N, Cabrera. J.M, Barral. F y otros, señalan una serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que el delincuente juvenil es una persona con un gran conjunto de deficiencias, y una de ellas es que comete delitos. Entre tales factores se citan, sin ánimo exhaustivo, los siguientes:

• Impulsivo.

• Con afán de protagonismo.

• Fracaso escolar.

• Consumidor de drogas.

• Baja autoestima.

• Familia desestructurada.

• Clase baja.

• Falto de afectividad.

• Agresivo.

• Sin habilidades sociales.

• Poco equilibrio emocional.

• Inadaptado.

• Frustrado.

La dirección de la Revolución cubana ha señalado la urgencia de la lucha contra la delincuencia en general, lo que incluye la juvenil, definiéndola como una forma de hacer contrarrevolución y una tarea de primer orden si no se quiere hipotecar el futuro de nuestra nación y proyecto social.

En la praxis investigativa, la delincuencia juvenil ha sido estudiada desde diferentes perspectivas: psicológica, sociológica, jurídico penal, criminológica, histórica, pedagógica, sociocultural y otras, en las que prima en lo fundamental el análisis criminológico y jurídico-penal del asunto, fijándose la mirada en el estudio del delito, en su tipología y no en la delincuencia.

Partiendo de todo los anteriormente expuesto, esta investigación se propone elaborar un sistema de actividades, desde el deporte, que favorezca la integración social de jóvenes delincuentes marginales, del Consejo Popular «Cuba Libre», en el municipio Pinar del Río.

 

MATERIALES Y METODOS

El estudio se desarrolló con un grupo de 25 jóvenes del consejo popular «Cuba Libre» de modo experimental, en su aplicación intervinieron los diversos factores comunitarios de este territorio.

Para trabajar las concepciones acerca del deporte y sus particularidades en la educación y formación desde un estudio teórico y proyectivo, se utilizaron los siguientes métodos del nivel teórico:

• Análisis histórico-lógico: permitió conocer los antecedentes y la evolución real del proceso de integración social, así como descubrir la lógica objetiva del desarrollo del mismo en los jóvenes con conductas delictivas, a partir de la trayectoria concreta de las teorías que dieron origen a los mismos.

• Analítico-síntesis: el análisis permitió el estudio de la literatura consultada, la descomposición mental del proceso de integración social y comprender cómo se da ese proceso en los jóvenes identificados con conductas delictivas. Por su parte, la síntesis posibilitó descubrir relaciones e interacciones que se dan entre los agentes y agencias que interactúan con los jóvenes con conductas delictivas con vista a la elaboración de un sistema de actividades desde el Trabajo Social Comunitario dirigido a este grupo etario.

• Inductivo-deductivo: la inducción facilitó una forma de razonamiento, transitando en el conocimiento del tema, de lo particular, a lo general. La deducción facilitó concebir un razonamiento desde el conocimiento general de la muestra hasta las características específicas de un sistema de actividades desde el Trabajo Social Comunitario en jóvenes con conductas delictivas, para favorecer sus procesos de integración social.

• Modelación: Posibilitó la elaboración y el perfeccionamiento de la representación general de un sistema de actividades desde el Trabajo Social Comunitario y cada uno de sus elementos constituyentes.

A nivel empírico se utilizaron fundamentalmente métodos como:

• Observación: se utilizó para identificar los roles de los participantes en las sesiones de trabajo en grupo y durante la aplicación del cuestionario multipropósito.

• Análisis de documentos: se utilizaron en este caso Registros para obtener información sobre la trayectoria delictiva de los delincuentes marginales.

• Entrevistas: se aplicó a los jefes de sectores con el objetivo de conocer su opinión acerca de las particularidades de los jóvenes delincuentes marginales.

• Cuestionario multidimensional: tiene como objetivo diagnosticar a los sujetos objeto de estudio; se estructura tomando como base dos dimensiones: sociológica y psicológica, las cuales, a su vez, se concretan en un conjunto de indicadores proyectados en tres áreas de expresión de la personalidad: consigo mismo, hacia los demás y hacia el trabajo.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El grupo se conforma luego de una convocatoria dirigida a los jóvenes con conductas delictivas, con la participación de los miembros de los grupos de trabajo comunitario integrado y será aplicado por ellos como grupo gestor de lo comunitario construyendo espacios de reflexión con los jóvenes con conductas delictivas.

Estos jóvenes pueden, o no, ser exreclusos (as), pero es evidente que la situación es más compleja cuando ya han ido a prisión, pues han atravesado por el proceso de la institucionalización penitenciaria, lo que implica que los jóvenes han adoptado en alguna medida las normas, costumbres, tradiciones y la cultura general de la penitenciaría.

Se organizaron las actividades de manera que transitaran por diferentes niveles teniendo en cuenta las dimensiones cognitivas, afectivo-motivacional y actitudinal. Para su posterior aplicación se propone la utilización de espacios abiertos por tratarse de jóvenes que, en la mayoría de los casos, han estado en confinamiento. Además, se da la posibilidad de la incorporación de la pareja de los jóvenes participantes en la investigación debido a la importancia que esta figura afectiva tiene en el proyecto de vida de los mismos.

Es importante garantizar también la preparación previa de los agentes participantes en la actividad. Asegurar la asistencia de todos los factores. Mantener al menos durante las actividades iniciales los escenarios de desarrollo los más libre de personal ajeno.

Lo explicado anteriormente no limita la posibilidad de que las actividades en su fase final puedan ser abiertas a familiares y amigos.

En correspondencia con el contenido de cada actividad, en las que se expresa el objetivo de investigación propuesto, se han utilizado métodos, procedimientos para propiciar no solo la socialización del aprendizaje, sino también el análisis, la valoración (mediante aprobación y/o refutación), la crítica, el rechazo, el elogio, entre otros, los cuales son esenciales en el proceso de integración social de estos jóvenes.

A nivel individual, la experiencia del sistema de actividades en cuestión aporta la oportunidad de adquirir habilidades físicas y deportivas. También aumenta la autoestima, permite el reconocimiento de las limitaciones propias, evalúa destrezas y aptitudes, ofrece la oportunidad de responsabilizarse de la propia salud; al mismo tiempo que sirve como ocupación del tiempo libre y más en estos jóvenes; promueve la aceptación de reglas y normas, facilitando así la transmisión de valores educativos (esfuerzo, perseverancia, espíritu de equipo); ofrece modelos sociales dignos de imitación; refuerza la identidad personal y propicia oportunidades de empleo.

En cuanto a nivel grupal, el deporte sirvió como un medio de inserción, de socialización y acceso. Da la oportunidad de conocer y comunicarse con gente nueva; es un lugar de encuentro, de aceptación de diferencias. Propicia la interacción entre los participantes, la creatividad y el desarrollo de la personalidad. Además, proporciona la ocasión al grupo de construir sus experiencias y de reforzar la sociabilidad.

Al fomentar la práctica, esta propició espacios significativos y enriquecidos con diferentes elementos que les permitieron interactuar consigo mismo, con el ambiente físico y social que los rodea, en la medida que los profesionales en las ciencias del deporte al hacer trabajos grupales, deben trabajar en comunidad, uniendo esfuerzos para el alcance de metas comunes relacionadas con la transformación de las condiciones sociales de las personas, posibilitando el mejoramiento de la calidad de vida.

Al analizar la participación de los jóvenes en otros programas, se observa que todos los tratamientos tienen un efecto positivo y significativo en ellos, es decir, haber ingresado antes al programa se asocia a una mayor oportunidad de haberse vinculado a otro programa social.

El acompañamiento personal que realizan los referentes del programa facilita a los jóvenes la integración social, moviéndolos a participar de actividades desarrolladas por otras instituciones. Las visitas de los educadores al hogar de los jóvenes los motivaron a participar de los entrenamientos en la misma medida que los comprometía con la actividad.

El simple hecho de que los adolescentes se encuentren dentro de un ambiente contenido en su tiempo libre ya puede desmotivar conductas riesgosas. El programa puede captar a jóvenes quienes se encuentran en un período de transición entre actividades. Estos adolescentes se encuentran crónica o temporalmente desvinculados de otras instituciones

En cuanto a la relación con el equipo, les brinda a los jóvenes referentes adultos a quienes recurrir en caso de necesitar ayuda o consejo.

La dinámica de los entrenamientos ayuda a que los jóvenes aprendan valores y habilidades psicomotrices que les serán útiles en todos los otros aspectos de su vida, además de mejorar sus condiciones físicas. Solo el hecho de que se comprometan con asistir a una actividad, con determinadas reglas de conductas y que deban respetar una jerarquía, es un avance en muchos casos.

Está positivamente asociada con:

? Reinsertarse en la educación formal al final del programa.

? La reducción de la tasa de «incidentes» con la autoridad.

? La integración social, medida como participación en programas laborales, sociales, etc.

? El aumento en las aspiraciones positivas.

Las asociaciones encontradas muestran datos llamativos acerca de los posibles efectos de programas sociales, basados en los deportes como herramienta para la inclusión social de jóvenes altamente marginados, y de los mecanismos que se encuentran detrás de esos efectos. Este planteamiento deja sentadas entrelíneas otras hipótesis al respecto, las cuales pueden servir de motivación para realizar nuevas investigaciones que, idealmente, cuenten con un diseño experimental.

Este estudio pretende contribuir a la elaboración de un diseño de acciones que pueda brindar oportunidades a jóvenes en extrema vulnerabilidad, provenientes de contextos críticos.

La evaluación al final del sistema de actividades propuesto se aplicó en forma de cierre, no solo teniendo en cuenta los resultados, sino el desempeño que condujo al joven a estos. Por tanto, se reconocen desde los más destacados como a los de pequeños progresos, con el propósito de remarcar su valor educativo.

Existe un significado de este proceso que es necesario acotar ya que de su interiorización y exteriorización dependerán los efectos que se produzcan en la personalidad del recluso(a).

Es válido llamar la atención sobre los efectos negativos de la institucionalización penitenciaria que pueden estar falseando los resultados de nuestro estudio, en la medida que los reclusos se puede incluir el automatismo en su conducta, la astucia y la simulación, no sólo con relación al cumplimiento de la disciplina carcelaria, como medio para obtener estímulos y/o beneficios otorgados a la población penal en correspondencia con lo establecido en el conjunto de Normas para el Tratamiento Reeducativo, sino como medio de sobrevivencia y adaptación a las condiciones adversas del medio. A todo lo anterior se añade el desarrollo de estilos de vida basados en la violencia.

Luego de analizar los resultados de la investigación, las recomendaciones extraídas han sido las siguientes:

La prevención antes que la represión: la mejor manera de prevenir la delincuencia juvenil es la de impedir que surjan delincuentes juveniles, para lo cual se necesitan adecuados programas de asistencia social, económica, educacional y laboral.

En esencia, los tratamientos consisten en intervenciones psicoeducativas que se dirigen a jóvenes en riesgo de delincuencia o a delincuentes convictos, con el propósito de reducir los factores de riesgo dinámicos asociados a su actividad delictiva. Constituyen, además, uno de los medios técnicos de los que se puede disponer en la actualidad para reducir el riesgo delictivo de los delincuentes.

Sin embargo, no significa que los tratamientos sean la `solución' a la delincuencia, ya que ésta es un fenómeno complejo y multicausal, y requiere por ello de diversas intervenciones.

El deporte es sin lugar a dudas una herramienta fundamental para el desarrollo de una sociedad. Todo el mundo tiene derecho a practicar deporte porque la práctica del mismo no supone sólo una actividad física: permite desarrollar valores, una disciplina y sobre todo un desenvolvimiento personal y social que mejora al individuo en sí y sus relaciones sociales. Pudiera decirse entonces que aquellas personas quienes viven en situación de vulnerabilidad social son la más necesitadas de este tipo de actividad.

Los deportes propuestos de forma recurrente son el baloncesto, sobre todo en la modalidad de streetball -imitando la modalidad de baloncesto practicado en espacios urbanos emblemáticos como Bronx o Harlem, en Nueva York, propios de la subcultura urbana- o el boxeo y los deportes de combate, los cuales permiten canalizar las tendencias violentas en un marco de reglas estrictas y de respeto al adversario.

Se sugiere además el montañismo, pues puede aportar, por ejemplo, la idea de cordada, que resulta ser, realmente, una parábola de la vida y de la interdependencia que une a los demás. En una cordada se da una situación de mutua dependencia y esto puede resultar muy apropiado para trabajar la confianza, la responsabilidad y la humildad.

Los resultados ceñidos a la muestra seleccionada evidenciaron elementos suficientes para validar la propuesta de este estudio y recomendar su aplicación en un marco más amplio.

Son muchas las preguntas que quedan abiertas y las líneas de investigación que pueden desarrollarse en un futuro en este campo del deporte-inserción.

En primer lugar, se hace necesario seguir indagando en la capacidad integradora del deporte y en las formas de conseguirla. En todo caso, es preciso investigar sobre las intervenciones existentes. Solo a través de esta investigación será posible saber el grado en el cual se da el binomio deporte-integración.

En segundo lugar, es preciso desarrollar nuevas figuras educativas y profesionales, quienes actúen en el campo del deporte-inserción. Para ello hay que conocer bien el terreno y las necesidades. Buena parte del avance en este campo está condicionado a dicho hecho. 

En tercer lugar, es necesario atender a los diferentes colectivos y formas de desigualdad sobre los que actuar.

Resumiendo, el deporte-inserción plantea un nuevo campo de investigación en el que la fusión entre las políticas deportivas y las políticas sociales está por definir, para así poder avanzar en el análisis del deporte como medio para mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de los grupos desfavorecidos.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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