La patria en el corazón del atleta

PODIUM. Revista de Ciencia y Tecnología en la Cultura Física, mayo-agosto 2021; 16(2): 328-331

 

 

 

La patria en el corazón del atleta

 

Homeland in the athlete´s heart

 

A pátria no coração do atleta

 

Fernando Emilio Valladares Fuente1* https://orcid.org/0000-0003-4952-1846

 

1Universidad Pinar del Río "Hermanos Saíz Montes de Oca", Facultad de Cultura Física "Nancy Uranga Romagoza". Pinar del Río, Cuba.

 

*Autor para la correspondencia: fernando.valladares@upr.edu.cu


Es más que evidente que el atleta cuando compite está defendiendo con su actuación la tierra que lo vio nacer, pues, aunque no siempre lo haga bajo su bandera y su escudo, es inevitable imponga su estilo y técnica como su manera de proceder, que está firmemente vinculada a sus primeros maestros, entrenadores y sus juegos de infancia.

Aún en la antigüedad, el deporte era un instrumento para enseñar al joven el manejo de las armas con la instrucción de los grandes maestros de los lugares de procedencia. "los juegos públicos eran una ocasión de acercamiento entre los estados griegos. Constituían el alma de las relaciones interhelénicas, puesto que equivalían a verdaderas asambleas generales del pueblo griego" Sesé Alegre, J. M (2008).

Por ello, es que se concebían estos juegos como un pretexto para disfrutar la diversidad de atletas que demostraban las mejores habilidades formadas en su terruño. De cierta forma, se realizaban para mantener una relación entre esos estados. En la antigua Grecia, más que crear separatismo, individualismo en cada estado la representación de un atleta en los juegos olímpicos tendía a integrar, a unificar a Grecia como gran nación Sesé Alegre, J. M (2008).

"La participación oficial de las ciudades griegas en las ofrendas y sacrificios y la colaboración de los particulares creaba una sensación de hermandad y surgía el sentimiento de la pertenencia a una estructura socio-política superior al de las polis. Paralelamente el espíritu de competencia, monopolizado tradicionalmente por la nobleza, se extendió al resto de la sociedad, que, sin abandonar aún sus raíces religiosas, infundieron características más democráticas Sesé Alegre, J. M (2008).

Después de la restauración de estos juegos olímpicos, que a continuación se celebraron cada cuatro años en distintas ciudades del mundo, se mantuvo en los eventos el culto a la hermandad, al juego justo y limpio, aunque en la práctica no siempre se llegaban a cumplir estos objetivos. Ejemplo de ello fue en los juegos Olímpicos de Berlín en 1936, en los cuales Hitler, el anfitrión todopoderoso por aquella época en Europa, fue capaz de discriminar muchos atletas que aun siendo muy competentes no pudieron participar por asociarse a origen judío, comunista o por cualquier característica antisemita.

Muchos años después en los albores de este nuevo siglo, representar otro país en juegos olímpicos, no solo ha sido a consecuencia de emigración, problemas políticos o discriminación también han existido otras causas que convierten al atleta en un sujeto que se adapta, se transforma a nuevas realidades de entrenamiento y llega a obtener éxito en diferentes latitudes.

En los Juegos Olímpicos de 2018, aproximadamente el 6 % de los atletas, unos 178 deportistas, compitieron por un país en el que no nacieron. El único requisito de la Carta Olímpica es que un atleta sea ciudadano nacional del país por el cual él o ella está compitiendo. Todos los deportistas que quieran competir en un país diferente, tendrán que esperar tres años después de la última vez que compitieron por el país anterior.

Ejemplo de estos atletas lo fueron: Ahn Hyun-soo quien ganó cuatro medallas olímpicas, tres de oro y una de bronce, mientras representaba su país Corea del Sur en el 2006, no obstante, por diferencias con sus entrenadores locales decide cambiar sus tres medallas de oro más y otra de bronce en los Juegos Olímpicos de Sochi en el 2014.

Con el objetivo de buscar más apoyo de recursos, otros atletas compitieron bajo una bandera extranjera, este es el caso de los patinadores de velocidad sobre hielo, Carlijn Schoutens y Ted-Jan Bloemen. Mas no renuncian a su país, simplemente adoptan una doble nacionalidad: holandesa-estadounidense y holandesa-canadiense. Su interés es solo aprovechar las ventajas de este nuevo equipo para obtener medallas sin abandonar su país de origen Caballero Riera (2011).

Otro caso, en este mismo deporte, lo fue Maame Biney quien nación en Ghana y compitió a favor de los Estados Unidos. Biney logró trascender como la primera mujer afroamericana del equipo olímpico de patinaje de velocidad sobre hielo y aunque vivió muy poco tiempo en su país natal, nunca renunció a sus raíces.

Por otra parte, este fenómeno no se dio solo de forma individual, es importante resaltar que, del total de miembros de la delegación de Corea, 18 atletas no eran coreanos. A otros se le atribuye las razones de competir en nombre de otro país por razones familiares como lo fue la México-estadounidense Sarah Schleper, tras casarse con Federico Gaxiola e integrar la delegación de los Estados Unidos, a pesar de este acontecimiento inevitable en su vida quiso volver a representar su país en méxicano en siguientes eventos deportivos pero sus documentos migratorios no estuvieron listos a tiempo.

Pero esto no fue la excepción en la historia, ya jugar para otro país, no consiste ningún problema ni ningún prejuicio global. Muchos son los atletas que contrata la liga profesional de béisbol del Japón, incluyendo los peloteros cubanos que viajan a ese país para compartir temporadas con los nipones y de paso calibran su alto potencial deportivo.

Sin embargo, compartir estos escenarios que flexibilizan la política deportiva cubana no significa que el país ceda sus mejores peloteros al capital extranjero. A pesar de las necesidades materiales que Cuba atraviesa a consecuencia de un bloqueo económico y financiero de Estados Unidos a este país, el gobierno nunca ha desamparado ningún atleta, y limitado el desarrollo de ningún deportista Brossard, A. (2011).

Y en los certámenes deportivos la política es el culto a la virtud. Al talento, al juego limpio.

"Cuba jamás ha comprado a un atleta o a un árbitro. Hay deportes donde el arbitraje está muy corrompido y nuestros atletas luchan contra el adversario y el árbitro. Antes el boxeo cubano, reconocido internacionalmente por su prestigio, ha tenido que enfrentarse a los intentos de soborno y corrupción para arrancarle a dentelladas las medallas de oro al país comprando boxeadores altamente entrenados y curtidos, como tratan de hacer con peloteros u otros destacados deportistas. Los atletas cubanos que compitieron en Beijing y en vez de oro trajeron plata, bronce o un lugar destacado en las competencias, tienen un enorme mérito como representantes del deporte amateur que dio origen al resurgimiento del movimiento olímpico. Son ejemplos insuperables en el mundo" Pérez Rodríguez, (2010).

Es por estas razones, y por muchas más, que el atleta cubano es diferente, es fruto de lo mejor de la revolución que se transforma y se propone construir un hombre nuevo donde el dinero no sea el objetivo sino parte de los medios para conseguir la felicidad.

Está la patria en el corazón del atleta cuando se defiende a capa y espada la soberanía de un país en el terreno de la competencia. Se es patriota cuando se da lo mejor de sí para alcanzar la victoria aun sabiendo que las características de entrenamiento del contario son superiores. Hay que sentirse como las Morenas del Caribe, como Mijaíl López y como nuestros púgiles cubanos para saber lo que es disfrutar una medalla mientras lucimos nuestra enseña nacional. Ese sentimiento no tiene nada que ver con el mercantilismo ni con romper los récords con la única ambición de supremacía o acumular más riquezas. Cuando se gana una medalla para la patria se está premiando el trabajo de muchos técnicos, de muchas personas que colaboraron con la formación del deportista, aun en condiciones muy adversas como las de Cuba. Pero tras las crisis que hoy azota al mundo, no quedará otro remedio que pensar diferente a nivel mundial y sin ningún ánimo de triunfalismo seguro que para empezar Cuba será un referente de humanismo.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Pérez Rodríguez, F.; Vento Montiller, O.; Rodríguez Alonso, C. (2010). El programa de valores del sistema deportivo cubano. Selección de ponencias presentadas en Universidad 2010. Instituto Nacional de Deportes y Recreación de la República de Cuba ISBN 978-959-16-1092-8. http://eduniv.reduniv.edu.cu/fetch.php?data=182&type=pdf&id=182&db=2

Caballero Riera, L. O., de León-López Trigo, M. A., Martínez Nariño, Z., Bridón Brossard, A., & Garrido Aguírrez, M. (2011). Acciones interdisciplinarias para el fortalecimiento del valor patriotismo desde la asignatura Preparación para la Defensa en los futuros profesionales de la Cultura Física. EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, 16(160). https://www.efdeportes.com/efd160/fortalecimiento-del-valor-patriotismo.htm

Pérez Hernández, E. J. (2012). Visión del Comandante en Jefe Fidel Castro sobre la importancia de las tradiciones patrióticas deportivas de nuestros atletas amateurs. EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, 17(169). https://www.efdeportes.com/efd169/vision-del-comandante-en-jefe-fidel-castro.htm

Rodríguez González, R., Rodríguez Payare, R. J., & González Cid, G. M. (2012). Olimpismo y participación de los atletas cubanos en los Juegos Olímpicos modernos en la etapa republicana. EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, 17(167). https://www.efdeportes.com/efd167/atletas-cubanos-en-los-juegos-olimpicos-modernos.htm

Sesé Alegre, J. M. (2008). LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE LA ANTIGÜEDAD. Cultura, Ciencia y Deporte, Universidad Católica San Antonio de Murcia, Murcia, España, 3(9), 201-211. https://www.redalyc.org/pdf/1630/163017542008.pdf

 

Conflicto de intereses:
Los autores declaran no tener conflictos de intereses.

 

Contribución de los autores:
Fernando Emilio Valladares Fuente: Concepción de la idea, búsqueda y revisión de literatura, confección de base de datos, asesoramiento general por la temática abordada, redacción del original (primera versión), revisión y versión final del artículo, corrección del artículo, coordinador de la autoría, traducción de términos o información obtenida, revisión de la aplicación de la norma bibliográfica aplicada.

 


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